Alcanzar las mismas metas

La situación de la mujer sigue siendo una realidad muy diferente a la de los hombres: salarios más bajos, mayor desempleo, pensiones menores, grandes diferencias en los itinerarios educativos, menos horas de ocio a la semana,… Se ha avanzado mucho, pero aún queda recorrido. Para hablar de ello, hemos querido compartir nuestro ‘Té o Café’ con dos mujeres del sector asegurador. Dos mujeres fuertes, alegres, luchadoras y, sobre todo, grandes profesionales muy valoradas en su entorno. Su carácter ha contribuido a que les haya ido bien en su trayectoria profesional. Reconocen que han tenido suerte y valoran el apoyo recibido de sus compañeros. Las protagonistas son ANA MUÑOZ, socia directora de PONCE& MUGAR, y BELÉN POSE, directora de la Asesoría Jurídica Corporativa de ARAG. “Como mujer, de forma individual y dentro de mi entorno, siempre me he sentido bien, respetada, valorada y querida. Esa es mi experiencia, aunque sé que no ha sido así con todas. He recibido mucha ayuda de hombres; en su momento, creo que pensaban que no iba a poder llevar la dirección de una Territorial y eso se traducía en proteccionismo, tal vez fuese machismo encubierto, pero me hacían sentir bien”, indica Ana Muñoz, a lo que añade que han pasado muchos años desde entonces y, en este tiempo, se “ha cambiado; ahora, en mí día a día no me acuerdo de que soy mujer”. Belén Pose es más joven, lo que lleva implícito un entorno de desarrollo profesional diferente. “Nunca me había parado a pensar en mi trayectoria en clave de género. He tenido suerte, como Ana, y he visto la evolución desde hace 22 años. Cuando era muy joven y estaba rodeada de varones. En mi trayectoria como abogada, en las reuniones de la empresa, sí me sentía un poco sola porque éramos muy pocas mujeres. Al margen de esto, no me he sentido condicionada por la etiqueta de género y no me ha marcado ni profesional ni personalmente. Puede que influya mi forma de ser y la gran cantidad de trabajo que tuve que desarrollar”.

BELÉN POSE

Directora Asesoría Jurídica Corporativa de ARAG

Llegó al sector cuando en “defensa jurídica se abrían nuevas opciones en el ámbito familiar, profesional y empresarial”. ARAG contaba con “una plataforma de abogados que contestaban consultas por teléfono y buscaban abogados a tiempo parcial”. Así comenzó su trayectoria en la aseguradora. A los seis meses, le ofrecieron ser la coordinadora del Departamento de Asistencia Jurídica. Poco tiempo después se incorporó al Área de Siniestros. En 2008, se incorporó a la Asesoría Jurídica Corporativa.

ANA MUÑOZ

Socia directora de PONCE & MUGAR

Su primer contacto con el sector fue en el Departamento de Formación en una aseguradora. El siguiente paso, una Territorial de la compañía. Desde allí aprendió algo definitivo para ella: “la importancia de ayudar a los demás”. Este aprendizaje, que convirtió en su lema, proviene de su contacto con los corredores y agentes. Y fue decisivo a la hora de crear su correduría, con una clara “visión de servicio”. Con optimismo indica que “si algo he aprendido en este tiempo es que emprender un sueño es posible”.

 

“Las nuevas generaciones de mujeres pisan un terreno que hemos ido allanando, pero en el ámbito laboral sigue habiendo desigualdades importantes”

Sus observaciones llevan a hablar de la evolución de la que ellas han sido testigos. “En los últimos cuarenta años las mujeres hemos sido protagonistas de una revolución callada; paso a paso hemos ido consiguiendo visibilidad y que sea tan importante hablar de igualdad como hacerlo de economía. La situación actual es muy diferente a la de hace tres o cuatro décadas; se ha mejorado considerablemente. Ya no extraña ver a una mujer en responsabilidades comerciales, territoriales y, aunque nos quedan objetivos por alcanzar, estoy convencida de que vamos por el buen camino; hombres y mujeres sabemos que avanzar en la igualdad es prosperar en lo económico y social”, así expone su vivencia Ana Muñoz. Su visión es muy similar a la de Belén Pose que da un paso más: “Hemos evolucionado mucho, pero queda bastante camino. En algunos actos públicos a los que acudo soy la única mujer. Soy consciente de que soy afortunada en el ámbito personal y profesional. Las limitaciones no vienen por ser mujer. La limitación proviene de los clichés que existen sobre el papel familiar y lo que se espera de nosotras”.

Los datos abalan que se ha avanzado, pero no lo suficiente. Ahora, ¿qué pasos habría que dar? “Hay que insistir en la educación, desde casa; esto es vital. La limitación no la tienen las mujeres, sino los que tienen que dar el puesto de trabajo”, subraya Ana Muñoz. Para Pose, “hay que educar en igualdad; a mí me educaron así. En mi familia, desde hace generaciones, las mujeres han sacado adelante la familia. Mi madre tuvo su propio negocio. Cuando vas convencida de que tienes que conseguir un trabajo en función de tu capacidad, ayuda mucho. No hay que limitarse. Yo intento que mis hijos hagan lo mismo, aunque queda mucho. Otro problema es que se pone el acento en la conciliación familiar para las mujeres que trabajan, pero eso hace que las mujeres se vean limitadas en lo profesional. Tenemos que incoporar el concepto de corresponsabilidad”.

¿Qué se puede aportar como mujer en el trabajo? “Debemos ser mujeres y no debemos cambiar nuestra esencia, que, unida a la de ellos, hace un tándem muy fuerte. Ellos van más al objetivo, son más técnicos, y nosotras tenemos más en cuenta el humanismo, la preocupación por los demás. Cuando tengo que tomar una decisión, pienso más en las consecuencias. Donde la mujer gestiona, hay riqueza para todos, porque aferramos mucho a la persona”, afirma Ana Muñoz. La clave, para Belén Pose, está “en el equilibrio. No somos iguales en muchos aspectos, pero no quiere decir que no podamos alcanzar las mismas metas. En el desarrollo de cualquier proyecto, la diferencia suma. Eso enriquece y contribuye a que el resultado sea mejor. Nosotros damos más vueltas y quizá ellos vean soluciones sencillas con más facilidad. Somos diferentes personas, con diferentes actitudes. Las mujeres también somos diferentes entre nosotras”. Ana Muñoz, matiza “yo me he rodeado mucho de otras mujeres, porque me gusta su esencia. Pero no he sido exclusivista, porque he intentado sumar. Un compañero me decía que las mujeres dábamos muchas vueltas para ir a un lugar, cuando la línea recta existe. Pero, esas vueltas se dan para ver los matices, porque hay muchos tonos”.

“Pensando en mis hijos, quiero que crezcan en un entorno en el que no tengan que estar pendientes de su género; que la corresponsabilidad sea natural y se les valore por sus capacidades”

Y, ¿qué pasos se pueden seguir dando en términos de igualdad? En este sentido, Belén Pose sostiene que “la conciliación debe ser para todo el mundo y no solo en la vida familiar, también en la personal. Hay que trabajar en la desconexión digital, pero eso es para todos, hombres y mujeres”. A lo que Ana Muñoz agrega que “todas las mujeres necesitan conciliar, porque parece que los hombres sí concilian al salir del trabajo; por ejemplo, se van a practicar su deporte favorito. Es algo que se les da hecho; pero a las mujeres, en general, no tanto. El concepto de conciliación es para con la familia, pero también deben conciliar las mujeres que no están casadas”. En este sentido Belén Pose reconoce que cuando los hombres asumen la conciliación son “vistos como bichos raros, porque no es lo habitual. Por ejemplo, cuando se amplió el permiso de paternidad algunos se preguntaban que cómo lo iban a pedir, que se vería mal que lo hicieran. ARAG es un modelo de conciliación, porque hay muchas mujeres en la Dirección. Hablaba con unos colegas alemanes sobre la diferencia del número de directivas entre ambos países. El problema es que la baja de maternidad en Alemania es muy larga y cuando las mujeres se vuelven a incorporar, los compañeros varones ya les habían sobrepasado. Por eso es un tema de corresponsabilidad, más que conciliación”.

¿Ayuda el lenguaje a conseguir una mayor igualdad? Belén Pose es categórica con su idea “para mí el movimiento se demuestra andando. No me preocupa el lenguaje. Hay que centrarse en las actitudes. No veo necesario centrarse tanto en el lenguaje”. También Ana Muñoz estima que no es necesario “decir chicos y chicas, empleados y empleadas. Debemos ser feministas por lo que significa de igual, pero no soy extremista. Soy muy mixta y me gusta la visión de los varones, y la convivencia con todos. El hombre es un plus en nuestra vida y nosotros en la de ellos. Quiero conexión y convivencia serena, que es la que he vivido en mi casa. Por desgracia, no es la misma que he visto en otros sitios”.

Y si tuvieran la oportunidad de pedir un deseo, ¿cuál sería? A Ana Muñoz le gustaría “ver más directivas, al igual que hay muchas mujeres en trabajos de base. Y en el ámbito de la conciliación, que no se le pasara factura a la mujer por conciliar”. Belén Pose, pensando en sus hijos, pediría que “crezcan en un entorno en el que no tuvieran que estar pendientes de su género; que la corresponsabilidad sea natural, que se les valorara por sus actitudes y capacidades, tanto en lo positivo como en lo negativo”.