¿Cómo ven las aseguradoras la nueva Ley de Distribución?

 

Destacan las garantías que incorpora cara al consumidor

 

Tras una larga espera y meses de demora por la compleja situación política de nuestro país, la Ley de Distribución de Seguros y Reaseguros fue aprobada en Consejo de Ministros en febrero. Las aseguradoras la valoran positivamente y destacan las garantías que introduce en pos de la protección del consumidor.

 

 

Los sucesivos borradores de la ley han pasado muchos meses durmiendo en un cajón, pero finalmente tenemos de una Ley de Distribución de Seguros y Reaseguros (LDS) que transpone al ordenamiento jurídico español la directiva europea de Distribución de Seguros (IDD, por sus siglas en inglés), entre otras normativas comunitarias.

Este retraso, que incluso dio lugar a una advertencia a nuestro país por parte de la Comisión Europea, ha permitido que las compañías tomen la delantera. “En el ordenamiento jurídico español, la transposición de directivas constituye uno de los objetivos prioritarios establecidos por el Consejo Europeo. Y en el caso de la IDD, venía sufriendo un retraso significativo. Esto motivó que, antes de la aprobación de la nueva ley, el sector ya hubiera adoptado las medidas necesarias para su adaptación a las nuevas obligaciones establecidas”, se explica desde MAPFRE España.

Así pues, las posibles consecuencias que pudiera tener ya estaban descontadas de antemano por parte de las aseguradoras. “La nueva normativa introduce diversos cambios, entre los que sobresale la armonización de los requisitos en la venta de un seguro, independientemente del canal de distribución. También se establecen los requisitos que deben reunir la información y la documentación facilitada durante la contratación. Éstos y otros requisitos, que van a reforzar la protección de los tomadores de los seguros y a incrementar la transparencia del proceso de venta, están ya integrados en la operativa de nuestra compañía”, afirma Segurcaixa Adeslas.

Alfonso Bujanda, director de Asesoría Jurídica y Corporate de Generali, subraya que “la IDD y los reglamentos europeos, que son fuente de esta nueva LDS, ponen el foco en el refuerzo, por parte de las compañías, de los procesos de elaboración de sus productos, la venta de los mismos y su posterior seguimiento”. En este sentido, especifica que su entidad ha realizado ciertas adaptaciones a los Comités de Productos que ya tenía constituidos, con el fin de adecuarlos a las nuevas exigencias normativas. En particular, se detiene en los esfuerzos realizados “en la renovación de todos los procesos de venta de productos, especialmente de IBIPs/PRIIPs”. Además, explica que se ha aprovechado este cambio normativo para digitalizar todo el proceso de venta. “De esta forma, garantizamos la entrega al cliente de toda la información legalmente requerida y el ofrecimiento a éste del producto idóneo a sus necesidades”, detalla.

 


Satisfechos con la nueva ley

Las aseguradoras consultadas se muestran satisfechas con la LDS. “Aunque la ley está en la fase de tramitación de enmiendas, que podría deparar alguna modificación todavía, lo importante es que dota al sector de un marco mejor adaptado a las condiciones actuales del mercado. La trasposición española, de hecho, arroja claridad sobre modelos de distribución como la venta combinada o los mediadores tecnológicos, que han experimentado un desarrollo notable en los últimos años”, valora Segurcaixa Adeslas.
Alfonso Bujanda (Generali) opina que “la ley se alinea con los principios inspiradores de una normativa cada vez más garantista de los derechos e intereses de los clientes, principios claramente compartidos por el sector asegurador”, por lo que cree que “responde totalmente a las necesidades del sector y de la sociedad”.
Mónica Calonje (Hiscox) estima que “ofrece un marco que, bien aplicado, podría resolver algunos aspectos o prácticas menos transparentes que existían”. Además, remarca que esta ley “pone en el centro de la industria al asegurado y su protección, que ahora acudirá a un mercado más uniforme, profesional y estandarizado”.
En MAPFRE se reconoce que la transposición de la IDD al ordenamiento jurídico español “se ha llevado a cabo garantizando la intervención de todos los actores que intervienen en la actividad de la distribución de seguros, así como de los consumidores que pueden verse afectados por la misma”.
Si hubiera que poner un pero, la responsable de Hiscox lamenta que “podría haberse aprovechado más la oportunidad de favorecer la digitalización del sector, manteniendo siempre la seguridad del cliente, poniendo una primera piedra de una industria que, poco a poco, debería ir reduciendo considerablemente el uso del papel para cumplir con objetivos de sostenibilidad”.


 

Mónica Calonje, directora de Siniestros y Legal de Hiscox España, remarca que “la nueva ley ha hecho que tengamos que revisar cada uno de nuestros productos y el cliente al que va dirigido, así como la información que se ofrece al futuro asegurado para que pueda tomar una decisión con más fundamento en el momento de suscribir una póliza”. Según explica, hay dos factores que han permitido que su entidad estuviera preparada antes de la aprobación de la ley. “Las aseguradoras especializadas partíamos de una situación favorable a la hora de asumir todos estos nuevos requisitos por nuestra propia naturaleza y especialización. Además, nuestro país ha sido el último de la UE en incorporar la IDD en la legislación, por lo que hemos llegado a la transposición de la normativa totalmente preparados. Por ejemplo, desde 2019, nuestros corredores disponen de información precisa sobre el mercado al que va dirigido cada uno de nuestros productos, qué restricciones tienen o en qué punto deben incidir para que el cliente comprenda la póliza que está contratando”, precisa.

Por otro lado, hace hincapié en que las compañías que venden directamente al cliente tendrán que afrontar una transformación mayor para cumplir con los requisitos y obligaciones que la nueva ley, “como la formación del equipo o informar sobre el método de retribución, por ejemplo”. En esa misma línea, Grupo Catalana Occidente destaca la adaptación de los programas de formación de agentes.

MUCHAS LUCES…

Entre los aspectos más positivos de la nueva LDS, las aseguradoras destacan su vocación de protección al cliente. “Esta ley está enfocada en el cliente, con el objetivo de atender sus necesidades aseguradoras y reforzar su protección. Y todo ello es muy positivo”, se resalta desde Grupo Catalana Occidente.

Esta vocación se concreta en una apuesta por la profesionalización y la transparencia. “Las aseguradoras saldrán beneficiadas de una mayor profesionalización en la distribución de seguros y una mayor transparencia en el sector en general, que sin duda elevará la reputación de nuestra industria, algo que beneficia a todos”, explica Calonje.

Igualmente, Bujanda cree que el aspecto más positivo de la ley es “el incremento de los niveles de profesionalización -cada vez más elevados – de los mediadores de seguros, dotándolos, además, de herramientas que hemos desarrollado las distintas aseguradoras para ayudarlos en el asesoramiento que vienen prestando a los clientes”.

 


Protección del consumidor y formación, espíritu de la nueva ley

 

CATALANA OCCIDENTE:

“La IDD pone el foco en incrementar la protección al consumidor. Siempre es positivo proporcionar al cliente información previa para que entienda bien lo que está contratando. Es un ejercicio de transparencia que pretende asegurar la calidad del servicio que le ofrecemos tanto las aseguradoras como los mediadores. Además, todas las exigencias formativas deben verse como una oportunidad para seguir avanzando y reforzando la profesionalidad de la mediación de seguros y para demostrar a nuestros clientes que actuamos de forma íntegra y transparente. En definitiva, el aumento de la protección del consumidor es el principal eje vertebrador de esta ley, donde la transparencia se erige como un elemento esencial”.

MAPFRE:

“La LDS ordena aspectos fundamentales para el adecuado funcionamiento del mercado e introduce medidas dirigidas a mejorar la supervisión, transparencia y competitividad en el sector. El principal eje de esta nueva ley es la protección de los consumidores y garantizar la transparencia, logrando así que los consumidores tengan el mismo nivel de protección, con independencia de los distintos canales de distribución a través de los cuales pueden acceder a los productos y servicios aseguradores. Otro aspecto importante de la nueva legislación es la existencia de condiciones de competencia equitativas entre los distribuidores de seguros mediante la equiparación de obligaciones de las distintas figuras y canales, especialmente cuando la actividad se realiza mediante sitios web”.

ALFONSO BUJANDA (GENERALI):

“La nueva LDS y la normativa europea de la que emana se vertebran sobre los principios de trasparencia, claridad y homogeneización de requisitos (‘level playing field’) para la venta de productos similares ofrecidos por sectores distintos (PRIIPs)”

MÓNICA CALONJE (HISCOX):

“La nueva ley se vertebra en facilitar información, formación y transparencia para poder aumentar la protección del cliente. Éste era el objetivo desde el que se partía y la redacción de la ley cumple con él”

SEGURCAIXA ADESLAS:

“La normativa concede un gran peso a la transparencia a través de un esquema reforzado de entregables al cliente, que deben contener información objetiva y comprensible. Los documentos que se liberan a lo largo del tren de contratación están orientados a garantizar que el seguro contratado se ajusta a las necesidades, exigencias y preferencias del tomador. Es obvio que la formación es también un pilar esencial. Los empleados que intervienen en la venta deben actualizar sus conocimientos y aptitudes para adaptar su operativa a los términos que define la ley”.


 

Segurcaixa Adeslas considera que “el principal efecto beneficioso para las aseguradoras es el propio refuerzo de la profesionalidad en la comercialización de seguros, independientemente del canal de distribución, lo que debería aportar un plus de confianza al cliente y dinamizar el mercado”. Además, se apunta que, “desde un prisma estrictamente profesional, cabe resaltar que los mecanismos reforzados de supervisión siguen el modelo de las aseguradoras, lo que constituye una reivindicación de nuestro marco operativo”.

MAPFRE también destaca la protección de los consumidores que contempla la nueva ley, “a través de las obligaciones de gobernanza del producto y la regulación del conflicto de intereses que se incorpora en la norma”. Por otro lado, recalca “la transparencia en la distribución de productos aseguradores mediante la obligación de información que antes de la contratación se ha de ofrecer al cliente, especialmente para aquellos productos de inversión basados en seguros”.

…Y ALGUNA SOMBRA

En el lado opuesto, hay algunos puntos que despiertan dudas. “Como aspecto más conflictivo, que no negativo, destacaría el esfuerzo administrativo y la inversión de recursos que hemos tenido que realizar para ajustar algunos aspectos del negocio a este nuevo marco legal, y que ha implicado a todas las áreas de la compañía, desde Suscripción hasta Siniestros”, apunta la responsable de Hiscox. Asimismo, comenta que habrá que ver cómo resuelve la industria la estandarización de seguros muy especializados y sofisticados, “donde la comparación entre diferentes productos va a ser más complicada”.

Además, Bujanda señala que el afán de protección y de búsqueda de la transparencia que guía la redacción de esta ley, y también del resto de la normativa aprobada en los últimos años, “puede generar cierta complejidad que pudiera incluso llegar a confundir al tomador por un exceso de información, que ocasionalmente incluso es redundante, pudiendo producir así el efecto contrario al realmente perseguido”.

Por otro lado, señala que “al ser esta ley el resultado de la transposición de una directiva comunitaria que nace con el objetivo de armonizar mercados europeos, no siempre homogéneos, establece a veces marcos muy genéricos de actuación que no favorecen la seguridad jurídica de las entidades aseguradoras”.